Crear una sociedad o ser autónomo: aclarando dudas

PorAudytax

Crear una sociedad o ser autónomo: aclarando dudas

¿Constituirse como autónomo o crear una Sociedad Limitada? Vamos a ello.

Ya tienes tomada la decisión de emprender un nuevo negocio o actividad profesional, pero antes debemos saber que hay varias opciones de hacerlo. De una correcta elección dependerán muchas otras variables muy importantes: la viabilidad, la fiscalidad, el riesgo que asumimos, los recursos necesarios… etc.

Una de las primeras dudas que suele surgir se refiere a si nos interesa crear una sociedad limitada, o nos damos de alta en el Régimen Especial de trabajadores Autónomos (RETA).

Es muy importante tomar esta decisión con la ayuda de un asesor experimentado, que nos plantee de forma clara y sencilla las diferentes opciones y sus consecuencias. Así lo hacemos, cada dia, en Audytax.

Veamos, en primer lugar, aquellos casos en los que claramente es más aconsejable constituir una sociedad limitada, pese a que la puesta en marcha de ésta sea algo más compleja y se incrementen las tareas contables y fiscales:

-Si  la puesta en marcha del negocio requiere una elevada inversión.

Es decir, si es necesario alquilar naves, comprar maquinaria, hacer un desembolso importante en patentes o franquicias o si tendremos que contratar personal desde el primer día para poner la empresa en funcionamiento.

-Si vas a necesitar financiación bancaria para poner en marcha el proyecto.

Es mucho más fácil que puedas acceder a un préstamo bancario si se constituye una sociedad, y además proteges tu patrimonio si sois varios socios.

-Si el negocio o actividad va a requerir gran cantidad de permisos, licencias de organismos externos o trámites legales que puede ser complejo y costoso cambiar de titular.

-Si la actividad va a necesitar unos años para obtener beneficios.

La fórmula de la SL permite una compensación sobre las pérdidas de años anteriores, ahora ilimitada en el tiempo, mientras que como autónomos no tendríamos esta posibilidad.

-Por último, simplemente, si el objetivo final del negocio es venderlo una vez funcione.

En estos casos, no le demos muchas vueltas: te interesa constituir una sociedad limitada, aunque no podamos comenzar nuestra actividad tan pronto como nos gustaría. En otro artículo analizaremos los requisitos y pasos para crear una Sociedad Limitada.

Pero si no estás en ninguno de los casos anteriores, y vas a comenzar tu proyecto en solitario o eres un profesional que está empezando, puedes comenzar como autónomo y cuando el margen de beneficios o las condiciones fiscales lo aconsejen, valorar la constitución de una sociedad limitada.

 

También sucede en muchas ocasiones que por tus especiales circunstancias o las de tu actividad o sector en concreto, sea necesario analizar con detalle las ventajas y los inconvenientes de una u otra opción.

Estas son las principales diferencias que encontraremos entre constituir una sociedad limitada o darnos de alta como autónomo:

Es mucho más rápido constituirse como autónomo.

Una vez formalizados los modelos de alta en IRPF e IVA en Hacienda, y con independencia de si decidimos hacerlo también en la Seguridad Social, podrás iniciar la actividad en sólo unos días y casi sin desembolso. Para una SL, a dia de hoy, tardaremos en ponerla en marcha alrededor de un mes, aunque las ventanillas únicas y los Portales de Administración Electrónica (PAE) hayan reducido los plazos para algunos casos.

-La constitución de una Sociedad acarrea mayores costes iniciales.

A las escrituras notariales hay que añadirle la necesidad de ingresar en una cuenta un capital social (mínimo 3.000 euros) que una vez constituida pueden ser invertidos en la propia empresa. Hay también la opción de aportar este aval sin necesidad de ingresar ninguna cantidad, como aclararemos en otro artículo.

-Con una SL, la protección de tu patrimonio es mayor

La responsabilidad de la empresa ante posibles futuros acreedores se limita (de ahí su nombre) a la cantidad declarada como patrimonio propio en el momento de su constitución. Sin embargo, el autónomo puede responder con sus propios bienes ante una eventual demanda de acreedores, aunque hay algunas novedades que excluyen la vivienda habitual de dicha responsabilidad.

-Diferencias en la tributación de los beneficios

El autónomo paga sus impuestos en base a su declaración del IRPF, que es un impuesto progresivo. Esto significa que se paga más cuanto más beneficios se obtienen. En cambio las sociedades se rigen por el Impuesto de Sociedades, que es fijo.

Por regla general, si el dueño de la sociedad se pone un sueldo y/o se asigna unos beneficios (por los que tributa en su propio IRPF), el ahorro fiscal no es tan destacado como si los beneficios de la sociedad quedaran en su propio balance. Es decir, que si se reinvierten para el crecimiento de la empresa, sí aumentaría el ahorro fiscal.

 

Por lo tanto, una vez que disponemos de toda la información, podemos tomar la decisión más adecuada. No hemos entrado en las diferentes obligaciones que nos acarrean los registros contables y de facturación, así que terminamos por ahora recordándote que Audytax te libera de todo este trabajo extra en unas condiciones increíbles, que te van a interesar

Juan A. Balsalobre López
Economista – Auditor
Plaza Circular, 7
Telf.: 968.10.24.65 649.79.76.94

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